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domingo, 3 de febrero de 2013

Me, Myself & I - Capitulo 44



Baje las escaleras corriendo al escuchar el claxon del auto de Justin. 
— ¿A dónde vas?— pregunto mi madre desde la sala, quien leía unos papeles.
—Justin me invito a cenar— dije con una enorme sonrisa 
— ¿Y cuándo me pediste permiso?— lo hacía intencionalmente ¿cierto? Podía faltar dos días a casa y no se daba cuenta. Pero no podía ir a cenar y regresar si no le había pedido permiso.
—Te lo dije el martes— mentí, de todos modos no recordaría.
—Está bien— dijo sin despegar la mirada de las hojas. Rodé los ojos y camine hacia la puerta.
—Wow— levanto ambas cejas al verme —Creo que tendremos que ir a un lugar más elegante de lo que había pensado— ambos reímos.
—Si quieres me cambio— dije señalando hacia atrás
—No, no— negó con la cabeza. — ¿Vamos? — Caminamos hacia su auto, el hacia el lado del piloto y yo al del copiloto. Abrió la puerta y subió, al contrario yo puse mis brazos en mi cintura y lo miraba a través del vidrio frontal. Me miro y rio negando con la cabeza.
— ¿Es de verdad?— pregunto con la sonrisa en sus labios.
—Pues en mis tiempos las cosas se hacían así— dije como si fuera una mujer de noventa años.
— ¿En tus tiempos?— pregunto saliendo del auto
—Solo hazlo y no preguntes— mordí mi labio inferior reteniendo mi risa.
—Como ordene ‘princesa’— rodeo el auto y abrió la puerta.
—Ay— dije enternecida —Me dijiste princesa— lo mire con ternura.
—Fue sarcásticamente— puso los ojos en blanco.
—Yo sabía que había un Justin dulce detrás de esto— hice un ademan señalando su ropa
—Sar-cas-mo— separo en silabas —Lo conoces de sobra. — Quería reír a carcajadas, era divertido molestarlo así.

— ¿Y a donde tenías planeado que fuéramos?— le pregunte y subió los hombros en señal de ‘No lo sé’ — ¿Mc Donalds? — una vez más rio y volteo a verme por un par de segundos y luego regreso la mirada al camino. Condujo al menos cinco minutos.
—Es broma ¿verdad?— esta vez sí solté una carcajada.
—Tú querías venir aquí ¿no?— sonrió divertido mientras aparcaba el auto en el estacionamiento del mencionado restaurant.
—Justin era sarcas…— bufe y baje del auto, se estaba vengando por lo de ‘princesa’
— ¿No te gusta?— pregunto cerrando la puerta del auto y camino hacia mí
—Si lo hubiera sabido antes, no me hubiera partido tanto la cabeza tratando de encontrar un lindo vestido.

—Yo quiero una número uno y una malteada de... — dije pensativa tratando de decidir que sabor. —Fresa— dije segura y el chico toco la pantalla — ¡No! mejor chocolate— reí —Disculpa— le dije apenada ya que ya lo había marcado.
—No te preocupes, tomate tu tiempo— dijo el rubio con una galante sonrisa. Sentí como la mano de Justin pasaba por mi espalda, para llegar a mi cintura y lentamente me apego a él. ¡Bienvenidos celos!
—Vainilla, si mejor vainilla— dije finalmente y volteé a ver al chico y su galante mirada había sido sustituida por una sumisa mirada. —Just — lo llame y cambio su intimidante mirada por una más suave. Justin pago y le entrego un pequeño letrero con el número de nuestra orden.
—Lo bueno es que llamé temprano para reservar una mesa. — bromeo pasando su brazo por mis hombros.
—Cielos— fingí estar sorprendida —Creo que te debió haber costado demasiado conseguir esta mesa, es una de las mejores del lugar. — nos sentamos en la supuesta mesa especial.

— ¿Se les ofrece algo más? — se refería en específico a mí, ya que sentía su fija mirada.
—No— contesto Justin duramente, de inmediato volteé a verlo —Gracias— dijo mirándome.
—No te pongas celoso— le dije cuando el rubio se fue
—No estoy celoso. — afirmo desenvolviendo su hamburguesa que era dos veces más grande que la mía.
— ¿A si? — Dije con el muy empleado en esta noche: Sarcasmo. —Porque la verdad parecía que querías desarmarlo a golpes— suspire —seguro es mi imaginación.
—Sí, eso es... — seguimos platicando de cosas sin sentido, me hacía preguntas le respondía, le hacía preguntas me respondía. No podía parar de reír, aunque el intentaba no reír, Terminaba haciéndolo.

— ¿Sigues pensando lo mismo sobre mí? — Pregunte cesando un poco las risas
— ¿Por qué preguntas? — Se recargo en el auto
—Porque... — mire hacia abajo —En realidad me importa lo que piensas tú de mí— mordí mi labio inferior
—No... — Dijo tomando mi barbilla y alzando mi rostro —No pienso lo mismo— se acercó lentamente con un fijo objetivo. Mis labios.
Me acerque al igual pero desvié mi rostro y llegue a su mejilla donde deposite un suave beso.
—No beso en la primera cita— susurre entre risas en su oído.
—Me has besado antes sin siquiera tener una cita. — dijo también en mi oído.
—Pero ahora la tenemos— golpe jugando su estómago —Y no hay beso en la primera.

*

—Somers tenemos que hablar— cerré de golpe el casillero de Chaz.
— ¡Estás loca mujer! Casi me quedo sin cabeza- exagero.
—Que lastima, ahora tenemos que hablar.
— ¿Sobre? — pregunto abriendo nuevamente su casillero.
—Cancelemos la apuesta— dije sin rodeos.
—Tienes que estar bromeando ¿no? — pregunto riendo mientras seguía sacando libros.
— ¡Maldición Chaz! no es broma— volví a golpear la puerta haciendo que se cerrara una vez más.
— ¿Entonces te rindes? — pregunto abriéndolo de nuevo y matándome con la mirada.
—No, si, bueno no, si pero no de ese modo— ni siquiera yo me entendía. — Yo...yo me siento mal por estar jugando con el... — dije con toda la sinceridad del mundo.
—No me digas— dijo burlonamente —Te enamoraste— soltó una carcajada
—No seas idiota Chaz— pase con desespero mi mano por mi cabello.
—Creí que querías recuperar a Mitch y vengarte las que te hizo Bieber ¿no? — Tenía razón, no podía olvidar los motivos principales.
—Si...— dije con confianza —estas en lo correcto. Olvida lo que te dije la apuesta sigue en pie.

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